DANIELA
3ª edición
Sección: Psicología infantil
¡Mamá Pipí!Por: Yittzy Parra (Daniela, Venezuela).- Cuando somos madres, nos toca entre otras, la tarea de enseñar a nuestros hijos el control de esfínteres, actividad que requiere de nosotras tiempo, paciencia y dedicación. Para ello, mi experiencia como madre y profesional me dan la oportunidad de comentar, en este espacio, algunas recomendaciones que quiero compartir con ustedes. A partir de los 18 meses de edad cronológica en adelante, nuestro hijo (a), está en la capacidad de comenzar a aprender a controlar sus esfínteres, actividad en la que debemos poner todo nuestro interés y atención, así como también mucho cariño y afecto, pues nuestro hijo (a), comienza también a hacerse un poco más independiente y necesita de nuestro apoyo en relación a todo el proceso que se inicia en esta etapa de su vida. Para comenzar debemos tener una vacenilla, vacinica o vaso de noche, o colocar sobre la poseta un aro reductor que le permita sentarse con comodidad y sin temor, además es importante conocer en qué momento del día y más o menos con cuanta frecuencia el bebé hace pipí y pupú, ya que es alrededor de ese momento y cuantas veces sea necesario, cuando debemos llevarlo al baño o sentarlo en la vacenilla. Durante todo el tiempo que se requiera, debemos tener al bebé sin pañales y ponerle sólo su ropita interior, es recomendable comenzar su entrenamiento desde la primera hora de la mañana, cuando el bebé se levante, lo llevaremos al baño y permaneceremos con él, esperando un tiempo prudencial hasta que el bebé haga pipí o pupú, momento en el cual celebraremos el hecho felicitándolo y aplaudiéndolo, reforzando con palabras como "muy bien..., qué lindo..., qué bien lo haces..., etc". Cuando el bebé se haga pipí o pupú encima, debemos ir con él inmediatamente al baño y decirle con mucha firmeza que el pipí o el pupú se hace en el baño, además es conveniente indicarle que si se mantiene seco se sentirá agradable y limpio y que eso nos gusta mucho, lo cambiaremos nuevamente y seguiremos con nuestras tareas habituales, ésto se debe realizar de forma sistemática, todas las veces que el bebé tenga un "accidente" y se moje, pues mientras dure este proceso de adquisición del control de esfínteres, es muy probable que esto suceda. Continuamente debemos reforzar lo bien que luce cuando está seco y lo que nos agrada cuando avisa "pipí" o "pupú", además de repetirle que está creciendo y que se hace grande. Resulta más efectivo reforzarlos por avisar o mantenerse secos que castigarlos o sermonearlos cada vez que se moje. Para ayudarlo un poco en este proceso, pudiéramos hacerle tomar mucho líquido, pues ésto además de conveniente, hará que el bebé pronto sienta ganas de orinar. En la mayoría de los casos, el control nocturno de esfínteres se logra de forma paralela al control diurno, de no ser así, en las noches debemos evitar, desde una o dos horas antes de irse a la cama, que el niño consuma líquidos y además pararnos junto con él o ella, una o dos veces en la noche y llevarlo al baño. Por otra parte, es importante, si nuestro bebé va a la guardería ponernos de acuerdo con su maestra, ya que debemos formar un equipo y ella puede ser una excelente ayuda para determinar cuál es el momento más conveniente para iniciar este proceso y lograrlo. |