DANIELA
3ª edición
Sección: A Sotavento
Arte
IRRUMPEN LAS TALLADORASLas mujeres comienzan a cultivar el arte centenario de la talla de santos.Por: Norma Valle (fempress, Puerto Rico).- La cuchilla le provocaba aprensión. Un respetito que no invitaba a utilizarla. Así describe Raquel Pagani Padilla su relación primera con la talla de santos de palo. Sin embargo, de la aprensión o resistencia pasó a dominar la cuchilla hasta convertirla en un instrumento amigo del trabajo gustoso, tallar santos, más bien santas, santitas, vírgenes de caras lindas y delicadas... Esta artesanía o arte (hay opiniones diversas sobre el tema) la practicaron durante siglos los hombres que suplían una necesidad apremiante: alimentar la religiosidad de las familias que residían lejos de las iglesias. Aún en la casita más humilde del campo había un pequeño altar con un santo de palo. Los más populares eran los tres santos reyes, San Antonio, la talla del milagro de Hormigueros, también la mano poderosa con un santo en cada dedo. A esos hombres que tallaban las maderas nobles del país se les llamaba santeros, y la palabra se pronunciaba con cierta reverencia. La tradición se transmitía de generación en generación. Desconocemos si hubo alguna mujer que talló santos de palo en siglos anteriores. Hoy, las funciones y el valor de la talla de un santo han cambiado. Se le considera más un objeto de arte que de culto religioso. Además, las mujeres han irrumpido en el oficio de tallar. El Tercer Encuentro de Talladoras, auspiciado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, se celebró recientemente con la participación de 28 mujeres que ofrecieron un hermoso espectáculo trabajando de frente a su público que ahora las reconoce también como "santeras". El Encuentro fue dedicado a la varias veces premiada Raquel Pagani Padilla. Maestra de profesión y vocación, Pagani comenzó a cultivar la talla hace menos de una década, pero aventajó a muchos con su dedicación. No es católica de religión, sino protestante, pero cuando se le pide que mencione la figura que prefiere tallar, selecciona a la Virgen María, la Virgen, en todas sus formas y apariciones. "Me gusta dedicarle tiempo a tallar las caritas, me gustan los detalles, dijo Raquel quien, como antes se hacía, se rodea de toda su familia en el ejercicio de su arte, que empezó como un pasatiempo y se tornó pasión de vida. A pesar de que desde hace ya varios lustros algunas mujeres de las familias de talladores de santos, cultivaron el oficio, ahora las mujeres reclaman el título de santera por voluntad propia. |