DANIELA
3ª edición
Sección: Salud

 

Población

Crecer o no crecer

(Revista Mujer Salud, Chile).- Hoy, a pocos pasos del nuevo milenio, la discusión acerca de los riesgos de una explosión demográfica dista mucho de estar cerrada. A ella se suma la constatación diaria del deterioro acelerado de los recursos naturales del planeta, más que nada ligado a patrones distorsionados de producción y consumo.

Actualmente la población mundial aumenta en 86 millones de personas al año y se prevé que superará el techo de los seis mil millones dentro de dos años. El 95% de ese crecimiento tendrá lugar en Latinoamérica, Asia y Africa, fenómeno que se produce aun cuando las tasas de fecundidad han disminuido prácticamente en todos los continentes. ¿Cuál es la causa? Fundamentalmente el cada vez mayor número de mujeres jóvenes en edad fértil, sobre todo en países en desarrollo, muchas de las cuales están teniendo más hijos de los que realmente desean.

A esto se agrega un proceso paralelo, cual es la urbanización acelerada. En la actualidad, la gente que vive en las ciudades aumenta en un millón cada semana, lo que significa que casi la mitad de la población mundial vive hoy en ciudades, en tanto que las proyecciones para el año 2025 prevén que más de dos terceras partes habitarán en zonas urbanas. Y lo cierto es que este proceso está estrechamente ligado a la pobreza, hacinamiento, degradación ambiental, violencia, y mala calidad de vida. Efectivamente, la miseria urbana afecta hoy a 600 millones de personas que viven en ciudades de países en desarrollo, y Latinoamérica es la única región del mundo donde el número de pobres es comparativamente más alto en las ciudades que en las zonas rurales.

Lo piensan dos veces

Pero en cuanto al crecimiento de la población, hay otra cara de la moneda. Se han dado a conocer recientemente cifras que señalan que el número de nacimientos en los distintos países de Europa desciende lenta pero inexorablemente, fenómeno que se ha hecho más marcado en los últimos años. Esto mantiene a gran parte de los países europeos bajo el nivel de reemplazo de su población, que debe ser 2.1 hijos por mujer.

El Viejo Continente ve nacer cada vez menos niñas y niños. La tasa global de fecundidad alcanza allí tan sólo a 1.5 hijos por mujer, lo que significa que en el próximo cuarto de siglo será el continente que contará con mayor proporción de personas mayores de 60 años (24%). El país con más ancianos, sin embargo, será Japón, con un 31% de personas mayores de 60 en dicho período.

Mujeres incorporadas masivamente al mercado laboral, escasez de guarderías infantiles, opciones laborales y educativas atractivas, altos costos de la crianza, poco apoyo estatal para la atención de los hijos/as, etc., son algunas de las causas que han empujado a las europeas a pensar muy bien antes de optar por la maternidad. Algunos de los países con muy baja tasa global de fecundidad son Suecia, Francia y Alemania, pero sobre todo Italia y España, donde se calcula que las mujeres tienen menos hijos/as que en cualquier otra parte del mundo. Según cifras publicadas en El País, las españolas entre los 15 y 49 años tienen un promedio de sólo 1.2 hijos, lo que es más bajo que el promedio europeo de 1.5, y lo mismo sucede en Italia. Esto contrasta notoriamente con lo que se esperaría de países mayoritariamente católicos.

Al respecto en el Vaticano, el Consejo Pontificio para la Familia culpó en parte por la declinación de la natalidad en Europa a las "exigencias de una sociedad de consumo y al mayor costo de educación de la niñez", pero también a un "escaso grado de estimación de la maternidad resultante de colocar demasiado énfasis en las actividades de la mujer fuera del hogar", al uso generalizado de anticonceptivos y a una "sexualidad estéril". Pero por sobre todo fustigó a la Unión Europea por financiar programas de regulación de la fecundidad en países en vías de desarrollo y por ser responsable de la introducción de "derechos espúreos", refiriéndose, probablemente, a los derechos reproductivos y sexuales.

Por otra parte, un amplio reportaje de la revista Newsweek señala que en Europa aumenta el número de mujeres que deciden ser madres fuera del matrimonio, teniendo o no el apoyo de una pareja. "El estigma contra las madres solteras virtualmente ha desaparecido, señala, en la medida que más bebés están naciendo fuera del matrimonio. Las familias europeas ya no serán lo mismo". Y el número de matrimonios declinan bruscamente, en tanto que los divorcios aumentan en un ritmo algo más lento. Entre los países con mayor porcentaje de nacidos vivos fuera del matrimonio en 1994, se cuentan Francia (34.9%), Inglaterra (32.0%), Noruega (45.9%), Suecia (50.0%), Finlandia (31.3%) y Dinamarca (46.8%). Al contrario, Grecia (2.9%), Suiza (6.4%), Italia (7.3%) y España (10.5) son los países con los porcentajes más bajos.

Más allá de las consideraciones demográficas o culturales que implica esta tendencia, uno de los grandes temores es que la maternidad en soltería implica, en la gran mayoría de los casos, mayor pobreza, menores niveles educativos y escasas oportunidades de empleo para las madres y sus hijos/as, salvo excepciones como Dinamarca, donde los beneficios del Estado que reciben son considerables.



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Última actualización: 27 de noviembre de 1998