DANIELA
3ª edición
Sección: A Sotavento
Teatro

 

SOY TAN DESASTRE COMO TÚ, ¿Y QUÉ?

Benjamín Galemiri y el Teatro Chileno

Por: Pamela Werbin

(El Vocero, No 203, Chile).- En busca de respuesta, este artista con complejo de psicólogo intenta, a través de su obra, investigar cuál es el enigma principal de nuestras vidas. La Biblia, el Judaísmo, la Filosofía y el hombre, son sus objetos de inspiración para responder a esta difícil interrogante. Para él la vida es como una historia policial, "así como hay que descubrir quien es el asesino, hay que descubrir cuál es el origen de todo sufrimiento y de la felicidad."

Obsesivo y ávido por comprender el comportamiento humano es Benjamín Galemiri Gateño (39), afamado dramaturgo chileno, guionista y cineasta. Una singular historia de vida tiene este filósofo de la Universidad de Chile, quien junto a sus padres partió pequeñito a Traiguén "un verdadero far west latinoamericano", como él denomina al pueblo chileno que alimentó su infancia de fantasía y que motivó su deseo de escribir y plasmar la palabra en imagen.

Allí, mientras su padre comenzaba su desempeño laboral como abogado, Benjamín estudió en el Liceo Alianza Francesa, siguiendo la tradición de su abuelo, un amante de la lengua romántica, idioma que aprendió en un colegio francés en Turquía.

Resumiendo su extenso curriculum que tomaría mucho espacio detallar, se puede contar que Galemiri, hijo de Raquel Gateño, socia por años de la Comunidad Sefaradí, y su actual presidenta, es realizador de varios cortometrajes y mediometrajes y ganador de numerosos premios.

Destacan entre sus producciones: "Según pasan los años", Primer Premio al Guión otorgado por la Asociación de Productores de Cine, la Sociedad de Escritores de Chile y TV Cine en 1988 y seleccionado para los Festivales de Cine de Viña del Mar y La Habana en 1989 y 1990; "Traffic-Santiago", Premio "Ayudas a la creación audiovisual" de la agencia Española de Cooperación Internacional en 1996. Actualmente, está preparando el telefilme "El Pudor".

Como dramaturgo, destacan sus obras: "Escaparate", "Das Kapital", ambas ganadoras del Premio Pedro de la Barra, "El Seductor", que formó parte de la Selección Internacional del XII Festival de Teatro de Miami y "El Cielo Falso", actualmente en cartelera, entre muchas otras. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y están siendo representadas en el extranjero. Además, se desempeña como realizador de documentales y spots, y como profesor de guión y dramaturgia.

Multifacético, se pasea como un verdadero actor, medio bufón, medio trágico, en una conversación que comienza situándolo donde a él más le gusta, en el enigmático pueblo de Traiguén.

¿Viviste muchos años en el sur? ¿Tuviste algún acercamiento con el judaísmo en esa época?

Muy fuerte. Yo pienso que desde que me circuncidaron me empezaron a preparar para el Bar-Mitzva. Mi abuelo, que era muy observante, tuvo una influencia bastante fuerte. Mis papás eran muy respetuosos de la educación religiosa, me pusieron a estudiar el Antiguo Testamento, con profesores particulares desde super temprano. De hecho descubrí que el Antiguo Testamento era como la base de los guiones, las mejores historias están allí. En él encuentras erotismo, acción, aventuras, ensenañza, "¡la papa!".

En Traiguén no habían muchos judíos me imagino...

Pocos, pero habían, en general no muy reconocidos. Era lo que nos diferenciaba a nosotros que éramos una familia orgullosa de ser judíos. Esa era una zona jodida, medio nazi, era complicado decir que uno era judío. Entonces yo viví con señales antisemitas, por eso que para mi familia era muy meritorio estar orgulloso de ser judío.

Escribes obras de teatro, guiones de cine y dices que para ti la literatura es algo así como "una extensión natural". ¿Escribes novela y poesía también?

Como todo chileno, me inicié como poeta. Pero al final derivé el material poético al teatro y el cine, en el fondo trabajar con imágenes. Pienso que escribir para el teatro y el cine es escribir como poeta. Ahora, novelas, es una cuenta pendiente que tengo, estoy escribiendo una y creo que la voy a publicar luego.

¿Por qué esta obsesión por hacer imágenes?

Es que yo quedé choqueado a los cinco años cuando vi a Jerry Lewis, y dije éste es un genio. El es un cineasta judío norteamericano de origen ruso. Y el tipo hacía humor, que es una cosa que a mí también me trastorna. Ahí me di cuenta de que era posible hacer humor a lo grande y también ser un provocador. El analiza las relaciones humanas, se ríe de la debilidad, pero al mismo tiempo tiene ternura, que es la herencia de Chaplin.

Dices tener una fijación con las debilidades humanas. Sabes ver el talón de Aquiles de los demás y el tuyo. ¿Cuál es el talón de Aquiles de nuestra sociedad y el tuyo?

El talón de Aquiles de la sociedad chilena o latinoamericana es básicamente el temor a la emoción. La cobardía máxima es el horror a la emoción, horror a mostrarla, a quebrarse. Y todo eso se encubre con el progreso económico. Una desesperación por triunfar en lo material, y mostrarse muy macho. Todos necesitamos un diván y un psiquiatra urgente. Todos los hombres buscan madre y las mujeres son unas niñitas. O sea, todo esto es una historia de inmadurez. Cuando yo dije que podía ver las debilidades ajenas puedo parecer un poco presuntuoso, pero es que desde niño tengo como rayos X. Cuando una persona se planta frente a mí y me muestra una imagen, yo enseguida sé cómo no es, más que como él o ella quiere ser, por último lo intuyo.

¿Y tu talón de Aquiles?

Es que yo también entro en ese caos emocional, en el fondo este niño no quiere crecer. Soy medio bufón y me gusta hacer reir, me encubro, la verdadera cicatriz no la quiero mostrar. Me trato de escabullir de mi problema que tampoco sé cual es, si no escribiría. Lo intuyo no más, a veces con el resto, y por eso este papel de terapeuta que a mí me gusta asumir. Como que voy a curar las heridas de los demás a través de mi obra o películas. Es mi propia terapia.

Tus temas han sido: la palabra, la comunicación y la pareja. Hoy es la religión, ¿por qué?

Es que la vida es como una escalera, para mí la vida es como una historia policial. Así como hay que descubrir quién es el asesino, hay que descubrir cuál es el origen de todo sufrimiento y de la felicidad. Entonces, en la medida que he ido investigando a través de mis obras, he ido descubriendo, en parte cuál es el enigma principal. Antes pensaba que todo era entendimiento entre hombre y mujer, después la tolerancia, y por supuesto todo mimetizado a través del lenguaje. La cosa religiosa es el entendimiento supremo. En el momento en que encuentras la comprensión humana, encuentras la comprensión religiosa. Me di cuenta de que andaba detrás de esto, los hombres y las mujeres, el desasosiego principal es la sed religiosa. Esta búsqueda por ser comprendido, por ser amado, es búsqueda de la orientación religiosa.

¿A ver si entiendo, la religión es para ti algo así como un estado de pureza?

Claro, pero en las imperfecciones, no en las perfecciones. Yo insisto que la perfección enferma. Por ejemplo: cuando uno establece una relación de pareja, llega un momento en que uno está con la otra persona a pesar de las imperfecciones, eso es religión. Eso está en la Biblia. Nosotros somos hijos de Adán, no somos hijos de Dios, o sea, somos imperfectos.

¿Crees en Dios?

Sí, de manera muy creativa.

¿Mmmm?

Tal como te lo explico, soy lúdico con eso, es un juego, un juego muy serio y muy intenso. En el juego se puede emocionar pero también se puede reir. Para mí Dios también es humorista, nos plantea frente a cosas que son como tragicómicas.

¿Qué significa la Biblia en tu obra?

Es todo lo que soy, es el manantial desde donde uno se nutre. Muchas cosas que he vivido las veo sintetizadas en la Biblia, es un permanente espejo de mis acciones y pensamientos. En la Biblia está todo, las emociones, los sufrimientos, las contradicciones, es impresionante. Además la Biblia es el lenguaje escrito por excelencia, engloba todos los aspectos de la vida y yo humildemente intento plasmarlo en mi obra.

Afirmaste en una entrevista que la nuestra es una época tan bíblica como la que describe el Antiguo Testamento. ¿Cuáles son las similitudes?

Definitivamente la época bíblica no era tan diferente de la nuestra. El nivel de espiritualidad que había, de juego, de intensidad en aquellos que trasvasijaron estos escritos era tan grande, que la transformaron en algo místico de gran vuelo, casi mágica. Entonces yo trato a través del arte, de la cosa científica, darle ese vuelo también a esta época, que no parezca chata, es el papel de los hombres darle magia a la vida. Por otro lado, hay cosas que son muy aleccionadoras. Es cosa de abrir los diarios, las noticias políticas, crímenes, paradojas increíbles. Personas que eran santas el día de mañana son condenadas y son los malos y los diablos. Eso es un poco la Biblia. En el fondo de qué manera nuestros actos sencillos y mínimos tienen una dimensión de fábula.

El hombre sigue siendo el mismo...

La materia prima es semejante. El hombre de la antigüedad y el de hoy está desorientado. El hombre de la antigüedad tenía sed de amor y de religión tan profunda como la tiene el de hoy. Y no nos engañemos porque estamos encubiertos en una aparente pared de modernidad, de automóviles y cajeros automáticos. Esos íconos propios de este siglo no tienen por qué nublar el espíritu. Yo sigo viendo mujeres y hombres sufriendo y no sólo por lo material, especialmente por la cosa humana. Hombres que necesitan que les alivien sus problemas, que necesitan ser conducidos y yo también, eso está en la Biblia.

Pero esa no es una espera floja, eso está en nosotros y esa es la enseñanza de la Biblia, nosotros somos los pastores. Estoy predicando, estoy a punto de ser rabino.

Has afirmado ser una persona moralista. ¿En qué ha influido el judaísmo en tu moral?

Estoy leyendo un libro de Paul Auster, un judío neoyorquino. El habla que la gracia de la religión judía es que es una religión práctica. Es moralista pero en forma práctica, no dogmática como lo son las otras religiones. O sea, es moralista, pero depende, y eso me parece muy bien. Por ejemplo: el mismo hecho que los rabinos se casen, o que no hay jerarquía terrible entre ellos, eso demuestra lo práctica que es. El judío se crea con un concepto muy claro de lo que es el bien, pero al mismo tiempo, con una idea beata de lo que es ser judío. Desde el punto de vista de mi comportamiento diario soy un moralista práctico, porque tengo un concepto de lo que es el bien, o sea, yo no soy un cínico. Y por el otro lado, no busco el puro placer. Esa es la típica discusión que tengo siempre con mis amigos, no estamos aquí para ser felices, yo gozo el sufrimiento.

COMPLEJO PSICOLÓGICO

En tus obras trabajas con lo contrario de lo que quieres, trabajas con la antinomia. ¿Cuál es el sentido de mostrar violencia, desamor y agresividad?

Es que el trabajo mío es terapéutico. Hay dos maneras de entrar a la comprensión. Una, es entrar directamente a la ternura. Pero en el caso de una obra de teatro, tengo 60 minutos para hacer comprender un mensaje. Y una manera de hacer entender el mensaje es mostrando lo contrario. Si yo muestro una pareja en crisis, no estoy diciendo si estoy o no de acuerdo, estoy diciendo que esto es así. Y tenemos dos caminos: aceptación y superación, y por eso yo incorporo elementos que son contrarios. O sea, para hablar del amor, hablo del desamor, para hablar de la comprensión incorporo elementos de violencia. Porque lo que más se ve son los contrarios, y en la medida que el hombre reconoce su nivel de agresividad, él va a superar eso.

¿Tú crees que tu obra es terapéutica?

Sí, tengo complejo de psicólogo, me gusta mucho ese rol. Creo que hay algunas personas que les produce un mayor nivel de aceptación de sí mismos, por último se abren. Aunque yo soy un desastre en mi vida personal, pero produzco un efecto de intimidad.

¿Por qué tienes esa percepción de ti mismo?

Tengo que reconocer que soy uno de los objetos de inspiración para escribir mis cosas.

¿Te consideras una persona atormentada y desastrosa?

Me considero un niño, y eso es un desastre. Lo que pasa es que yo lo paso bien, pero hay algunas cosas en que ya no se puede ser un niño. Cuando uno tiene una actitud permanentemente lúdica hay algo que no está funcionando. Creo que el hecho de escribir o de filmar, también es la búsqueda de una cura.

Lo que creo es que he creado un ambiente propicio para que los demás me acepten. Porque en forma personal soy muy tímido, entonces el teatro es una forma masiva que ha hecho que las personas me aguanten.

¿No será que esa es la representación que quieres hacer de ti mismo?

Sí, puede ser que esté jugando un poco el papel de bufón. Volvemos al rol terapeuta, lo que pasa es que soy tan desastre como tú ¿Y qué?

¿Por qué estudiaste filosofía?

La Filosofía es un manantial, una gran base para los guiones. Te remite a un campo de la reflexión humana, de la búsqueda de lo que es el alma, tan fuerte y tan profundo, tan apasionante, que si la Biblia es la fuente de agua, esta es la fuente eléctrica. Por otra parte, el pensamiento sistematizado a través de la historia de la humanidad es una cosa que uno conoce en forma intuitiva, pero no la conoces en forma práctica o personal, entonces tienes que estudiarla. En el camino de la perfección humana nadie puede evitar eso.



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Última actualización: 1 de noviembre de 1998