DANIELA
3ª edición
Sección: La tercera edad
Calidad de vida después de los ochentaPor Aleida Pérez de Parra (Daniela, Venezuela) Escribir sobre la ancianidad y los ancianos es tarea importante y necesaria, hoy por hoy y con visión prospectiva pensando en el futuro.
La intención fundamental que los guía es poder generar conocimientos e ideas para elaborar programas que ayuden a que los ancianos vivan, esa etapa de su vida, de manera satisfactoria. Hoy por hoy se ha detectado que es necesario garantizar a los ancianos un buen sistema de Seguridad Social, que contemple pensiones adecuadas, servicios médicos especializados accesibles, centros de atención con diferentes modalidades: residencias de larga estadía, lugares de permanencia diaria, clubes para reuniones con sus pares y programas de actividades tanto de tipo laborales - apropiadas a sus características y capacidades para aprovechar su experiencia y conocimientos, como de tipo recreativo - acordes a sus posibilidades - que les permitan, entre otras cosas, una buena reestructuración y organización de su tiempo. Por otra parte, también revelan que existen pocas instituciones públicas para la atención de esta población, las cuales no siempre reúnen las condiciones apropiadas desde el punto de vista estructural y funcional, no cuentan con una programación adecuada a las necesidades y posibilidades de sus usuarios, y el personal, por lo regular, no ha sido escogido y adiestrado para el manejo y trato de los ancianos. Por otro lado, la insuficiencia de centros de atención para los ancianos ha ocasionado que hayan proliferado iniciativas privadas, que por lo general adolecen de fallas similares a las ya señaladas en relación a los centros públicos, además de lo costoso que, para el promedio de las personas o el grupo familiar, suelen resultar. Igualmente, las investigaciones señalan que las mayores necesidades reportadas por los ancianos son de tipo afectivo, requieren de compañía, de ser escuchados y atendidos con afecto, desean ser comprendidos, que se les acepte y respete. A futuro, los esfuerzos están dirigidos hacia dos vertientes:
Esta prevención debe orientarse en el sentido de: fomentar estilo de vida que preserven la salud, con buenos hábitos alimenticios, práctica de ejercicios, promover la diversificación de actividades e intereses, fomentar el afecto y las buenas relaciones familiares, acrecentar y cultivar el grupo de amistades y realizar previsiones económicas. Todo esto a fin de llegar a la ancianidad en buenas condiciones físicas y mentales y poder mantener: la autonomía personal y social, diversos tipos de actividades y las condiciones que proporcionarán una mejor calidad de vida durante los años de la vejez. |